El molino del membrillo

este es un blog familiar. Dedicado a la memoria perdida

26 de febrero de 2009

El molino del Membrillo

El molino del membrillo

El molino del membrillo, ese era el nombre tan romántico que pusieron mis abuelos a su casa, un viejo molino de harina instalado junto al río guadiana, a dos kilómetros de Argamasilla.
Mi abuelo era molinero, de Masegoso, una aldea en la sierra de Albacete, allí tenía un molino, en mitad del pueblo, que todavía se conservan algunas paredes, y vivía con sus hermanos, en aquella época las familias de los pueblos todas eran numerosas, Cuando se caso con mi abuela, que era de Munera, dejo el pueblo y se fueron a vivir a Alcaraz, que es como la capital de la zona, un pueblo más grande lleno de casones históricos al pie de a sierra de su mismo nombre, allí trabajó en una fabrica de harinas, y fue en ese mismo pueblo donde nació papá. De aquella época es la primera foto que hay en el álbum, donde esta el abuelito junto con sus compañeros de la fabrica.
Al poco tiempo se fueron a otro molino, el de la Parra, que esta justo debajo del pantano de Peñarroya, ya en la provincia de Ciudad Real, en este molino vivían los padres de la abuelita, Pedro y Miguela pero pronto surgió la oportunidad de arreglar el molino del Membrillo, que estaba hundido y sin tejado, el abuelito lo arregló con la ayuda de su cuñado, el hermano de la abuelita.
Una vez instalados en el Membrillo, compraron algunos terrenos, que eran buenos, pues por la proximidad de las acequias del río se podían regar y plantar remolachas para hacer azúcar.
Una vida de luchas y de anhelos que nunca llegaban, y con la guerra civil de por medio, una época de cambios drásticos y de hambre y necesidad, que mis abuelos medio pasaron bien debido a que tenían cerca la harina para hacer el pan. Por lo menos tenían pan. Todos aquellos años, los años 30, pertenecen a la infancia de papá, y por supuesto yo no los viví, pero ahora están en mi memoria transmitidos por las conversaciones con mi abuelo y con papá.
Ahora que ya no están me toca exprimir los recuerdos y sacarlos de una forma u otra de aquellos relatos que mi abuelito contó.
Mi abuelo casi no tuvo que ir al frente de la guerra, él estaba en “las harinas blancas”, es decir que como era indispensable su trabajo para suministra alimento a la tropa lo licenciaron muy pronto y se fue al molino a trabajar durante toda la guerra. Después vino la posguerra, España había quedado destrozada y pasaron muchos años de penurias y de hambre hasta que progresivamente, con la ayuda de los que emigraban a otros países a trabajar y gracias a no entrar en la segunda guerra mundial, los españoles se recuperaron poco a poco, engañados por el régimen de Franco que apoyado por la iglesia hizo creer a los españoles que gracias a él se superaron las consecuencias de la guerra que él mismo había provocado.
Mi padre nació en el año 30 el nunca tuvo oportunidad de saber que era democracia, ni decir lo que se pensaba libremente, y su educación, la más tierna, la que de deja influencias para toda la vida fue la que impuso el régimen de la dictadura de Franco, apoyada por la iglesia en el sentido mas reaccionario de la palabra. Mi padre fue una generación totalmente influenciada por el régimen de franco y en cierto sentido esto le ha marcado durante gran parte de su vida. Después, con la democracia los cambios profundos que ha todos los españoles de su época se dejaron sentir, le vinieron pero con bastante lentitud, otra cosa fue mamá, que en los últimos años de su vida, se hizo tolerante y comprensiva, con una actitud abierta a la sociedad, siempre dentro del orden establecido por la religiosidad, pero con la religiosidad abierta y no carcamal.
Todo esto viene a cuento porque yo percibía dos tipos de formas de entender la sociedad, mi abuelo me hablaba de las izquierdas y de la republica, y de elecciones y se percibía que en otros tiempos España había sido diferente, mi padre en cambió nunca me habló de esos temas, como si nunca hubiera sabido nada, o como si tuviera una aversión o miedo especial, para él, como casi todos los españoles de su generación Franco era la persona, casi divina, que había sacado a España de la miseria.

Mi padre pasó esos años difíciles para España, pero sus años felices de infancia, en el molino, junto a sus dos hermanas, Prudencia y Julia, por aquellos parajes corretearía y montaría en los carros tirados por mulas, y jugaría en la acequia y se bañaría en el río como yo lo haría veintitantos años después.
Mis abuelitos eran ambiciosos para sus hijos, querían que tuvieran estudios, lo que ellos no habían tenido y sacarlos de la miseria, por eso enviaron a papá a Valdepeñas, interno, para estudiar el bachillerato, como no había dinero para pagar los estudios, papá debía de limpiar las mesas del comedor de sus compañeros, cosa que a él sufrió debido a las burlas y el trato degradante de ellos. De todas formas pronto pudo estudiar la carrera de veterinaria, que por entonces era una carrera importante, el veterinario era una persona influyente en los pueblos pues de él dependía la vida de los animales: vacas toros, ovejas, caballos mulas, que eran importantes para mantener la economía familiar, si se moría un caballo se producía un grave percance en la familia.
De aquella época de estudiante papá ha conservado su amor a la música de la Tuna.

Poco a poco fueron pasando aquellos años de los que apenas se nada, mientras mi abuelo se sacrificaba entre el molino y las remolachas, la familia se hacia mayor, mi padre ya era un estudiante universitario, que aparecía por el molino de vez en cuando, cuando podía venir de León, y con nuevos horizontes e ilusiones sobre todo porque el mundo se le hacia más grande, mis tías eran unas guapas jovencitas, que eran pretendidas por los mozos del pueblo, y mi abuela, una madre ambiciosa cuya máxima ilusión era ver prosperar a sus hijos. Por eso les pagaba clases particulares a las hijas, en casa de don Juan Taboada, un joven maestro casado con Carmen, de Manises que es la hermana de mamá..
La casualidad o el destino, que es casi lo mismo, hace que se conozcan las personas y que la vida cambie el sentido hacia otro lado, eso le pasó a mamá, que vino a Argamasilla por primera vez, a hacerle compañía a su hermana Carmen, que acababa de casarse. Pronto le presentaron a las jovencitas alumnas que iban a la casa, y estas la invitaron a ir al Molino... ahí fue donde conoció a papá.
Esas jovencitas también vieron cambiadas su vida por casualidad, Julia también viajó, esta vez al sur de Francia, para visitar a su tío Miguel, hermano de la abuelita, que como muchísimos españoles habían emigrado a ese país en busca de un trabajo mejor, allí en Violés, un pequeñito pueblo agrícola, conoció a Raimond, que aquí lo rebautizaron como Ramón.
Mi otra tía, Prudencia, conoció a un chico de Madrid, José y también cambió su vida del molino por la de un barrio obrero del Madrid de la explosión demográfica, en el barrio de Villaverde, junto a la fabrica de Marconi, de electrodomésticos donde trabajaba mi tío

. Papá se enamoró de la guapa valencianita, y tuvo que romper con todos sus amores de entonces, de echo tenia una novia en Alcaraz, prima suya, a la que había prometido matrimonio, y estaba a punto de casarse, con las amonestaciones, es decir ese anuncio publico que el cura coloca en el tablón de la iglesia, echas. Pero papá se dio cuenta a tiempo de que no la amaba, y allí se quedó la novia, compuesta y sin novio.

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