El molino del membrillo

este es un blog familiar. Dedicado a la memoria perdida

12 de abril de 2008

Las excursiones


Las excursiones.

Los coches de aquella epoca estaban construidos a conciencia, entonces habia mucho mas hierro que ahora, y no tanto plastico, en muchas ocasiones, casi siempre diria yó ese era el primer coche que tendría la familia, por eso era el depositario de la ilusión familiar y los hombres de la casa se dedicaban los domingos a darles lustre con un trapo especial que se mojaba el un pulimento, era una especie de plumero atrapapolvo que servia para dejar relucientes aquellos coches de colores vivos con parachoques de hierro. La mujer de la casa tejia una funda de cojin con ganchillo, y lo colocaban estratégicamente en el asiento de detrás para que se viera que era una familia organizada, tampoco faltaba el cartelito guasón que decia “a mi tambien me están haciendo el cojín”. Pero lo de los cartelitos era una decoración menos personal, se ponia la pegatina y ya estaba, habia de muchos temas, recuerdo alguno que decia “busco tonta para fin de semana” y se pegaba en el SEAT 600 o en el Citroen 2 caballos.
El tio Rafa tenia un GORDINI, se suponía que era un coche mas elegante, y tenia un cartel pegado en el parabris que decia “dame señor buena vista y mano firme para llegar a mi destino sin causar daño a nadie”.
Cuando entrabas en aquellos coches recalentados por el sol, olia a plastico y a gasolina, porque los asientos eran de skay, un material sintetico que pretendia imitar al cuero, no se exactamente porqué pero el olor en el interior de los coches de aquella epoca no era como en los coches de ahora.
Cuando viviamos en la casita de la escuela, el descampado de enfrente se prestaba a ser utilizado como campo de practicas. El abuelito durante un tiempo se dedicaba a hacer practicas de aparcamiento entre cuatro palos que se plantaban en el suelo, también la tia Fina, de las hermanas de Mamá fue la primera que se sacó el carné, paro antes estuvo aprovechando las visitas a mamá para practicar el aparcamiento, entonces el tio Jesús sacaba los palos que traia en el coche y los colocaba en el suelo y a practicar. Después venia el examen, en la explanada frente al campo de futbol del mestalla, y que era como una lotería porque resultaba difícil aparcar entre aquellos cuatro palos cojitrancos y con tantos nervios el coche se calaba. Si se calaba dos veces te suspendian, si tocabas el palo te suspendian, si no cambiabas bien de marcha, te suspendian... el examinador te decia primero “ponga punto muerto, ponga punto muerto” y después te hacia bajar del coche.
En aquella epoca recuerdo el ruido de los acelerones, y al tio Jesús gritando, frente a la casita de la escuela.
Pero después tanto esfuerzo se veia recompensado porque con el coche se iba a cualquier parte, aunque las carreteras en muchos casos eran los anteriores caminos reformados, llenas de baches y de casetas de peon caminero donde el ministerio de obras publicas cuardaba las herramientas para arreglar los baches y la fachada de la casa servia de cartel para anunciar las distancias de los pueblos siguientes.
Las carreteras pasaban por los pueblos y muchos españoles se lanzaron por aquellos caminos asfaltados a descubrir pueblos, a visitar a tios y primos, a enseñar a la familia
Los sitios favoritos.
Fue en aquella epoca el comienzo de las primeras excursiones para explorar los alrededores, de aquel tiempo fueron las primeras veces que visité el nacimiento de San Vicente, en Liria. La fuente de Benisano de la que el Tio Juan era muy aficionado a cargar agua. La ermita de San Miguel de Liria,, y los pueblos , Betera, Gatova, Marines, Olocau, Serra.... todos esos nombres se han quedado en mi memoria asociados a aquellas primeras excursiones.

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