mis cosas de pequeña
Cuando era pequeña, solía acompañar a mi padre a cerrar el centro médico por las noches. Entrábamos, todo estaba oscuro y me daba miedo, pero él me decía: mira las lucecitas de colores, las luciérnagas verdes y naranjas. Esos gusanitos de luz no eran más que las luces de emergencia, pero a mi me gustaba mucho mirarlos y de hecho aun lo sigo haciendo cuando voy a la consulta.
Muchas aventuras hemos vivido con nuestro transporte más querido : la furgoneta, un vehiculo rojo, de 16 años, feo y sucio a la vista, pero acogedor y cómodo en el interior. Como todas las cosas que compra mi padre las rehabilita, la furgoneta es un buen ejemplo: para empezar no dispone del asiento delantero ya que está sustituido por un colchón; la neverita que tuvimos en su momento pero que posteriormente la robaron, deberia ir en el asiento de detrás del conductor, sin embargo ahora una caja adaptada a medida ocupa su lugar, y es el sitio de las frutas, por ser el más fresco. En la parte de atrás se encuentra la mesa, una mesa hecha por mi padre en el bajo del abuelo. Es gris, con motas negras ( hechas con un cepillo de dientes), pero aunque sea casera, se come estupendamente, sobretodo cuando la incorporamos a la mesa interior de la furgoneta. Los alimentos necesarios para subsistir están detrás y abajo, colocados cuidadosamente segun sean de desayuno, de comida o de latas. Todos ellos se guardan en cajas, que por cierto nos las encontramos una vez que haciamos una excursión por el monte, y resulta que encajan perfectamente. Esta superfurgoneta también dispone de una caja fuerte donde se guardan las cosas de valor, como el ordenador, las cámaras de fotos, peliculas... porque cada noche hay cine. Cuando paramos a dormir en un lugar inesperado ( porque pocas veces sabemos donde vamos ni adonde nos dirigimos) montamos la cama en menos de 15 min, colocando cajas y bolsos en el asiento de delante, quitando los reposanucas, colocando las cortinas y tumbando los asientos. De esta manera ya nos colocamos para ver una de esas peliculas buenas de los hermanos Marx, o que Bello es vivir, o si no hay más remedio, una de dibujos animados de Daniel sea cual sea, es siempre bien recibida. Ya veis que la furgoneta es como una casa andante.
Muchas aventuras hemos vivido con nuestro transporte más querido : la furgoneta, un vehiculo rojo, de 16 años, feo y sucio a la vista, pero acogedor y cómodo en el interior. Como todas las cosas que compra mi padre las rehabilita, la furgoneta es un buen ejemplo: para empezar no dispone del asiento delantero ya que está sustituido por un colchón; la neverita que tuvimos en su momento pero que posteriormente la robaron, deberia ir en el asiento de detrás del conductor, sin embargo ahora una caja adaptada a medida ocupa su lugar, y es el sitio de las frutas, por ser el más fresco. En la parte de atrás se encuentra la mesa, una mesa hecha por mi padre en el bajo del abuelo. Es gris, con motas negras ( hechas con un cepillo de dientes), pero aunque sea casera, se come estupendamente, sobretodo cuando la incorporamos a la mesa interior de la furgoneta. Los alimentos necesarios para subsistir están detrás y abajo, colocados cuidadosamente segun sean de desayuno, de comida o de latas. Todos ellos se guardan en cajas, que por cierto nos las encontramos una vez que haciamos una excursión por el monte, y resulta que encajan perfectamente. Esta superfurgoneta también dispone de una caja fuerte donde se guardan las cosas de valor, como el ordenador, las cámaras de fotos, peliculas... porque cada noche hay cine. Cuando paramos a dormir en un lugar inesperado ( porque pocas veces sabemos donde vamos ni adonde nos dirigimos) montamos la cama en menos de 15 min, colocando cajas y bolsos en el asiento de delante, quitando los reposanucas, colocando las cortinas y tumbando los asientos. De esta manera ya nos colocamos para ver una de esas peliculas buenas de los hermanos Marx, o que Bello es vivir, o si no hay más remedio, una de dibujos animados de Daniel sea cual sea, es siempre bien recibida. Ya veis que la furgoneta es como una casa andante.

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